Descubre a detalle la adenomiosis y como es posible tratarla hoy en 2026.
Retirar el útero con histeterctomía NO es La única opción. Existe un tratamiento sin cirugía: La Embolización
Autor: Dr. Diego Ortega
Médico Radiologo Sub especialista en Neurointervencionismo y Radiología Intervencionista U. Javeriana - UdeA - SILAN Barcelona con más de 10 años de experiencia.
Experto en Embolización Radiólogo Intervencionista en Medellín Colombia.
Si vives en Medellín o en el departamento de Antioquia y has sido diagnosticada con adenomiosis, es probable que ya hayas escuchado que la única solución «definitiva» es la histerectomía — la extirpación del útero. Esta afirmación, además de generar angustia, es incorrecta. El tratamiento de adenomiosis sin cirugía hoy es una realidad clínica.
Existe una alternativa mínimamente invasiva, sin cirugía abierta y con alta tasa de éxito: la Embolización de Arterias Uterinas (EAU). En esta guía te explicamos qué es la adenomiosis, por qué sus síntomas afectan tan profundamente la calidad de vida, y cómo el tratamiento de adenomiosis sin cirugía mediante embolización uterina puede ser la opción que estabas buscando, sin operarte ni retirar tu útero.
El tratamiento de adenomiosis sin cirugía en Medellín es realizado por el Dr. Diego Ortega, radiólogo intervencionista, y permite preservar el útero, aliviar el dolor y reducir el sangrado abundante de forma duradera.
La adenomiosis es una condición que afecta a muchas mujeres y a pesar de esto su diagnostico muchas veces se pasa por alto. Se trata de mujeres con cólicos intensos, dolor pélvico bajito, abundantes periodos menstruales, entre otros, y a quienes no se ha identificado una causa clara.
La adenomiosis afecta a millones de mujeres en todo el mundo, y como ya se menciono, es una enfermedad sub-diagnosticada, es decir, muchas mujeres con adenomiosis tienen reporte NORMAL de ecografía transvaginal o pélvica. En muchos casos sus síntomas se normalizan y se confunden con otras condiciones.
Existen diferentes formas de adenomiosis y en muchas ocasiones puede presentarse de forma y en otras coexistir con miomas uterinos. Tambien puede existir coexistencia con endometriosis o pólipos endometriales. Por lo tanto la presencia de miomas o alguno de los anteriores diagnósticos no descarta la adenomiosis.
Tradicionalmente las mujeres con adenomiosis se les ofrece manejo medico con anticonceptivos, con dispositivo intrauterino Mirena y muchas son llevadas a histerectomía siendo hoy en día la adenomiosis una de las principales causas de extracción completa del útero en mujeres.
La adenomiosis es una enfermedad ginecológica crónica en la que el tejido que normalmente recubre el interior del útero (el endometrio) crece hacia el interior de la pared muscular uterina (el miometrio). Con cada ciclo menstrual, este tejido responde a las hormonas, se inflama y sangra, pero sin tener salida, lo que genera dolor intenso, inflamación y un agrandamiento progresivo del útero.
Se estima que entre el 10% y el 20% de las mujeres en edad reproductiva padecen adenomiosis, aunque muchas no reciben un diagnóstico correcto durante años. Sus síntomas suelen confundirse con los del síndrome de ovario poliquístico, los fibromas uterinos o simplemente con «cólicos normales».

Como bien se conoce el útero tiene 3 capas diferentes y con distintas funciones:
En esta enfermedad lo que ocurre es que se presentan “siembras” o crecimiento ectópico del tejido endometrial dentro de la capa muscular del útero. Este tejido queda aislado y “atrapado” en el espesor de la pared del útero generando síntomas como dolor y sangrado.
El tejido endometrial normal responde a las hormonas que se producen en cada cicluo menstrual de la mujer, presentando crecimiento durante los primeros días del ciclo y descamación y sangrado durante la mensturación, este sangrado se expulsa a la cavidad endometrial (cavidad interna del útero) y sale atraves del cuello uterino a la vagina y al exterior en cada ciclo menstrual normal.
Por lo contrario, en la adenomiosis, estas siembras de tejido endometrial inmersas en la pared y capa muscular el útero se comportan igual al tejido endometrial normal, es decir, continúan respondiendo a las hormonas del ciclo menstrual por lo tanto: crece, sangra y genera inflamación, pero al estar inmerso al interior de la pared del útero todo esto no tiene salida a la cavidad endometrial exterior. El resultado de todo esto es un útero agrandado, dolor pélvico, sangrado abundante y, muchas veces, una vida cotidiana profundamente afectada.

La adenomiosis es una enfermedad de mujeres en edad fértil, es decir, desde la primera mesntruación (menarquia) hasta la ultima menstruación (menopausia) pero principalmente se diagnostica en mujeres entre los 35 y los 50 años.
Anteriormente se pensaba que era una enfermedad que afectaba a mujeres que habían tenido hijos, pero hoy se sabe que también afecta a mujeres que nunca han estado en embarazo.
Estadisticas señalan que entre el 20% y el 35% de las mujeres en edad reproductiva tienen adenomiosis, pero como ya se menciono, esta es una enfermedad subdiagnosticada, muchas mujeres con adenomiosis reciben un diagnostico ecográfico normal o muchos de sus sitnomas son normalizados o confundidos con otras condiciones.
Esta cifra puede ser incluso más alta, ya que históricamente el diagnóstico definitivo solo podía hacerse tras la histerectomía (extirpación del útero), cuando el tejido era analizado en patología.
Hoy en día, gracias a los avances en ecografía transvaginal y resonancia magnética, es posible diagnosticar la adenomiosis sin necesidad de cirugía, lo que ha permitido detectarla con mayor frecuencia.

Los síntomas de la adenomiosis varían enormemente de una mujer a otra. Algunas mujeres no experimentan ningún síntoma notable, mientras que otras ven su calidad de vida significativamente deteriorada. Los síntomas más frecuentes incluyen:
Un poco más a profundidad cada uno de los síntomas:
El síntoma más común son los cólicos menstruales muy dolorosos, que para muchas mujeres es el que más afecta su calidad de vida. A diferencia de los cólicos menstruales normales, que se pueden tratar y mejoran con analgésicos comunes, el dolor de la adenomiosis es muy doloroso, no responde a los tratamientos convencionales, es incapacitante, y no solo interfiere con el trabajo, sino también con las relaciones sociales y las actividades diarias.
Las mujeres con adenomiosis con frecuencia experimentan períodos menstruales muy abundantes, con coágulos grandes y una duración prolongada. Este sangrado puede ser tan excesivo, que puede generar anemia, con síntomas como fatiga crónica, palidez, mareos y dificultad para concentrarse.
Después de los días de menstruación, en muchas mujeres la adenomiosis genera un dolor bajito, constante, tipo opresivo en la pelvis durante todo el mes o ciclo menstrual. Este dolor puede irradiarse hacia la espalda baja, los muslos o el recto y debe diferenciarse de otras enfermedades que también generan dolor pélvico como los miomas o como las varices pélvicas o la endometriosis.
El dolor durante las relaciones sexuales, en especial con ciertas posiciones o en determinados momentos del ciclo menstrual también es un síntoma de la adenomiosis.
En muchos casos, el útero se vuelve “globoso” y más grande de lo normal, lo que a su vez puede generar sensación de presión o pesadez en la parte baja del abdomen.
Aunque la adenomiosis no siempre afecta la fertilidad, existe evidencia de que puede interferir con la implantación embrionaria y el mantenimiento del embarazo. Esto es especialmente relevante para mujeres jóvenes que buscan concebir.
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Tratamos la adenomiosis sin cirugía con la Embolización de Arterias Uterinas (EAU) — el procedimiento mínimamente invasivo más avanzado disponible en Medellín.

Entre los factores de riesgo más conocidos para la adenomiosis se encuentran:
La causa exacta de la adenomiosis no se conoce con certeza, pero existen varias teorías que intentan explicar por qué ocurren estas “siembras” del tejido endometrial, invadiendo el músculo uterino:
Que cosas aumentan la probabilidad de padecer adenomiosis?
Los factores de riesgo más conocidos para la adenomiosis incluyen:

El diagnóstico correcto de varices pelvicas combina:
El diagnóstico comienza con la sospecha clínica de adenomiosis. Mujeres con síntomas descritos usualmente consultan con ginecología y en esta consulta según el cuadro clínico y patrón de síntomas se deben solicitar imágenes para confirmar la sospecha de adenomiosis.
Como ya se explicó un resultado de ecografía normal no descarta la presencia de adenomiosis y dado esto es muy frecuente las mujeres con adenomiosis tarden varios años en recibir un diagnóstico correcto. El retraso diagnóstico promedio puede ser de 6 a 10 años desde el inicio de los síntomas. Esto no solo implica años de sufrimiento innecesario, sino también un impacto acumulado en la salud general, la fertilidad y el bienestar emocional.
Anteriormente la adenomiosis el diagnóstico definitivo de adenomiosis requería retirar el útero por completo y luego enviar a estudiarlo por patología. Hoy, gracias a los avances tecnológicos, es posible sospechar y confirmar el diagnóstico sin cirugía, con las siguientes herramientas:
Es la primera herramienta diagnóstica y la más accesible. Un radiólogo experto en este tipo de imágenes o un ginecólogo con experiencia en el diagnóstico de adenomiosis, puede identificar signos característicos en el miometrio, como engrosamiento asimétrico de la pared uterina, quistes miometriales, heterogeneidad del músculo y aumento del tamaño uterino.
Lastimosamente la ecografía es un estudio operador-dependiente, es decir, quien la realiza es quien hace el diagnóstico y de quien depende la visualización del hallazgo, por lo tanto es muy importante realizar este estudio con alguien con experticia en el diagnóstico de adenomiosis.
La resonancia magnética es un estudio mucho mas avanzado que la ecografía y ofrece imágenes más detalladas del útero y es especialmente útil cuando la ecografía no es concluyente o cuando hay una ecografía de resultado normal y persisten los síntomas. La resonancia permite diferenciar la adenomiosis de otras condiciones como los miomas, evaluar la extensión de la enfermedad y también muy útil en determinar que tipo de adenomiosis se trata y valorar la posibilidad de tratamiento de la adenomiosis con método no quirurgico como con la embolización de arterias uterinas.

El tratamiento de la adenomiosis debe ser individualizado, considerando la edad de la paciente, la severidad de los síntomas, el deseo de fertilidad futura y la extensión de la enfermedad. No existe un único enfoque correcto: el objetivo es mejorar la calidad de vida y gestionar los síntomas de la manera más adecuada para cada mujer.
Tratamiento farmacológico
Es importante mencionar que las mujeres deben iniciar el tratamiento con medicamentos antes de avanzar con tratamientos mas agresivos. M,
Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Ibuprofeno o naproxeno pueden ayudar a aliviar el dolor menstrual leve a moderado. Sin embargo, en casos de adenomiosis severa, suelen ser insuficientes.
Anticonceptivos hormonales combinados: Las píldoras anticonceptivas, los parches o el anillo vaginal pueden reducir el sangrado y aliviar el dolor en algunas mujeres al regular los ciclos menstruales.
Progestágenos: Los gestágenos (como la progesterona sintética) pueden ayudar a reducir el tejido endometrial activo. Pueden administrarse en forma de píldoras, inyecciones o el DIU hormonal (sistema intrauterino de levonorgestrel).
DIU hormonal (Mirena): Este dispositivo intrauterino libera levonorgestrel localmente en el útero, lo que puede reducir significativamente el sangrado y el dolor. Es una de las opciones más utilizadas y bien toleradas.
Análogos de la GnRH: Estos medicamentos inducen una menopausia temporal al suprimir la producción de estrógenos. Son efectivos para reducir los síntomas, pero sus efectos secundarios (sofocos, pérdida de densidad ósea) limitan su uso a períodos cortos.
Moduladores selectivos del receptor de progesterona: Medicamentos como el ulipristal acetato han mostrado beneficios en el manejo de síntomas, aunque su disponibilidad varía según el país.
La embolización de arterias uterinas representa, en el contexto de la adenomiosis, mucho más que un nuevo procedimiento técnico: representa un cambio de paradigma en cómo se concibe el tratamiento de esta enfermedad.
Los autores concluyen que la embolización de la arteria uterina con transcatéter es un tratamiento efectivo para la adenomiosis pura sintomática, y puede ser una alternativa válida a la histerectomía.
Donde antes solo había una elección entre sufrir o perder el útero, hoy existe una tercera vía respaldada por la ciencia: un procedimiento ambulatorio, mínimamente invasivo, que preserva el órgano y que devuelve a las mujeres su calidad de vida sin los riesgos ni las consecuencias permanentes de la cirugía mayor.
Para las mujeres que han pasado años siendo invalidadas en su dolor, que han probado tratamiento tras tratamiento sin el alivio que merecen, la EAU puede ser el punto de inflexión que han estado buscando.
Si tienes adenomiosis diagnosticada o síntomas que sugieren esta condición, consulta con nuestro equipo. Evaluamos tu caso de forma personalizada, con un enfoque

La embolización es un procedimiento minimamente invasivo (sin abrir heridas en su abdomen), realizado por un radiólogo intervencionista en una sala de angiografía (una sala con tecnología de punta, con rayos X especializados).
La embolización ademas de las ventajas de ser rápida, segura y con corta recuperación, es efectiva.
El procedimiento tiene excelentes tasas de efectividad y éxito en cuanto a la mejoría del dolor pélvico y síntomas asociados. Lo más importante para asegurar un buen resultado es la correcta selección de las candidatas al tratamiento.
Las correctas candidatas para la embolización de arterias uterinas para esta condición son: pacientes con adenomiosis confirmada por imágenes, síntomas que afectan su calidad de vida (dolor pélvico crónico, sangrado abundante), con respuesta insuficiente al tratamiento médico, y que desean preservar el útero.
Los primeros síntomas son cólicos menstruales muy fuertes, intensos, incapacitantes, acompañados de sangrado abundante con coágulos y dolor pélvico bajito. Muchas mujeres también refieren cansancio y fatiga por la anemia que se origina por el sangrado excesivo.
Sí, la Adenomiosis puede dificultar el embarazo ya que al alterar la región donde se implanta el embrión, reduce la capacidad del útero de recibir un embrión. Sin embargo, muchas mujeres con esta condición logran concebir de forma natural o con ayuda de tratamientos de reproducción asistida. El manejo adecuado de la Adenomiosis mejora significativamente las posibilidades de embarazo.
Cuando presentas dolor bajo y sangrado excesivo durante la menstruación se debe sospechar adenomiosis.
La adenomiosis genera dolor porque las «siembras» de tejido endometrial dentro del músculo uterino responden a las hormonas del ciclo menstrual: crecen, sangran e inflaman el músculo, pero no tienen salida al exterior. Esta inflamación y acumulación de sangre dentro de la pared uterina genera dolor intenso y presión.
Si tienes esta condición puede ocurrir que seas completamente asintomática (en estos casos no siempre se requiere tratamiento agresivo), o que presentes síntomas leves, moderados o severos. En casos severos, los síntomas interfieren significativamente con la calidad de vida y requieren tratamiento.
Algunas mujeres con esta patología no presentan síntomas notables. Esto puede deberse a la extensión limitada de la enfermedad, la localización de los focos adenomióticos o el umbral individual del dolor. Sin embargo, incluso sin síntomas evidentes, esta patología puede progresar.
Por eso es importante el seguimiento médico incluso cuando los síntomas son leves o ausentes.
Esta enfermedad en sí no es una enfermedad potencialmente mortal, pero sí puede deteriorar significativamente la calidad de vida. Genera dolor crónico, sangrado abundante que puede causar anemia, y puede afectar la vida laboral, social y afectiva de la mujer.
Cuando esta condición no se trata, los síntomas tienden a progresar. El tejido adenomiótico puede crecer más y los síntomas pueden intensificarse. Además, el sangrado abundante sostenido puede causar anemia crónica. No tratarla lleva frecuentemente a que la histerectomía sea la única opción viable a largo plazo.
La menstruación empeora los síntomas de esta condición porque el tejido endometrial ectópico dentro del músculo responde al ciclo hormonal. El estrés, la falta de sueño y los períodos de alta carga física también pueden intensificar el dolor. Algunas mujeres notan que el embarazo produce alivio temporal de los síntomas.
No existe una forma comprobada de prevenir la adenomiosis. Sin embargo, llevar un estilo de vida antiinflamatorio (alimentación rica en omega-3, evitar exceso de estrógenos ambientales, control del estrés) puede ayudar a reducir la progresión de los síntomas.
Las principales causas de la aparición de adenomiosis están relacionadas con factores hormonales (exposición al estrógeno), cirugías uterinas previas, embarazos y predisposición genética.
El embarazo implica cambios hormonales significativos (aumento de estrógenos y progesterona) que pueden estimular el crecimiento del tejido endometrial y favorecer su invasión al miometrio. Además, los procedimientos obstétricos como cesáreas o legrados pueden facilitar la entrada de tejido endometrial en la pared muscular uterina.
Sí. Existe evidencia de que la enfermedad puede interferir con la implantación embrionaria y el mantenimiento del embarazo.
Sin embargo, si una paciente tiene infertilidad y adicionalmente tiene adenomiosis, el tratamiento con embolización de arterias uterinas puede mejorar las posibilidades de éxito reproductivo y es un factor que vale la pena considerar.
No existe un medicamento que cure definitivamente la adenomiosis.
Algunos medicamentos hormonales recetados por su ginecólogo pueden reducir el flujo sanguíneo y la congestión de las venas varicosas.
Si estos no son eficaces, se puede considerar terapias mínimamente invasivas, como la embolización de arterias uterinas para adenomiosis.
Porque es un procedimiento moderno, sin cirugía, sin anestesia general, sin heridas, con mínimo tiempo de recuperación (1-3 días) y excelentes tasas de efectividad en el control de los síntomas de la adenomiosis. Es la alternativa más segura cuando los medicamentos no son suficientes.
No se considera una cirugía. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo vía endovascular: a través de una pequeña punción en la arteria de la muñeca o ingle se llega a las arterias uterinas utilizando un catéter (tubo muy delgado). No requiere heridas ni cicatrices, solo anestesia local y sedación consciente..
En general si no tienes síntomas con observación y control anual es suficiente.
En caso de tener síntomas como dolor pélvico y dolor con las relaciones es recomendable consultar, y dependiendo de la severidad se debe tomar la de hacer manejo médico + seguimiento o hacer la embolización de arterias uterinas para adenomiosis.
Cuando la Adenomiosis no se trata, los síntomas tienden a progresar. El tejido adenomiótico puede crecer más y los síntomas pueden intensificarse. Además, el sangrado abundante sostenido puede causar anemia crónica. No tratar la adenomiosis lleva frecuentemente a que la histerectomía sea la única opción viable a largo plazo.
Es importante tener en cuenta que la pelvis femenina tiene múltiples orgános que pueden generar dolor y en muchas ocasiones coexisten la adenomiosis y otras condiciones. Otras causas de dolor pélvico son:
Es posible, aunque la embolización de arterias uterinas no está indicada principalmente para mujeres que desean fertilidad futura. Para quienes desean preservar la fertilidad, el tratamiento médico y en casos seleccionados la adenomiomectomía son opciones más adecuadas. Cada caso debe evaluarse individualmente con el especialista.
Aunque la embolización tiene muy buenos resultados, en algunos casos puede haber recidiva parcial de los síntomas. La correcta selección de la candidata y la experiencia del operador son los factores más importantes para minimizar este riesgo. El seguimiento post-procedimiento es fundamental.
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